Adiós Morena

Estoy viendo como ella se aleja con su piel morena, lleva de la mano ese montón de recuerdos bonitos, puedo ver como el viento mueve su cabello y este pasa borrando todos los besos que deje en su frente, escucho su respiración alejarse con cada paso que da, admiro por última vez el meneo de sus caderas al caminar mientras se aleja cada vez mas. No tengo ninguna duda; la voy a extrañar porque mientras escribo esto es díficil para mí ver cómo se aleja y saber que no vuelve más.

Memoria, la gran ciudad.

A veces, me paro al borde del precipicio contemplando todo desde lo más alto, desde ese lugar veo recuerdos en la lejanía que se desvanecen en el horizonte, veo a mucha gente ir y venir, veo como a pasado la vida justo en el centro de esa ciudad llamada memoria, contemplo bellos momentos y momentos difíciles, que se quedarán allí en la ciudad de la memoria.

Desde ese lugar puedo ver cómo viven muchas personas en el centro de la ciudad y muchas más viven a las afueras; casi en el olvido, pero de vez en cuando las personas que viven fuera se acercan a la ciudad, buscando un lugar para quedarse en la memoria y para no irse jamás.

Morena

Me gusta perderme en tus ojos, en los que puedo ver lo hermoso de tu alma, me gusta el color de tu piel morena y perder mis manos en tus caderas, me gusta perderme en tu sonrisa y sentir tu cabello negro rozando mi rostro, me gusta besar tus labios tan suaves como pétalos de rosas y escuchar el sonido de tu voz y es que tú mi morena me tienes así; con el corazón acelerado y con la sangre por las venas corriendo de lado a lado.